jueves, 31 de julio de 2014

Cuesta arriba


No sin cierto rubor confieso que no me gustan las cuestas. Ni a pie, ni a caballo, ni en bicicleta, definitivamente me gusta mucho más transitar en llano, las cuestas me sofocan. Creí que cuando Joan y Enric me contaron de una cuesta muy pronunciada en un camino, lo hacían en plan cariñoso para sopesar mi reacción, que por sabida sería de cierto malestar por el brete, pero también pensaba que sería menos fiero el gato que su pintura. Pues no, la cresta existe y es pronunciada, muy aguda y temible, resulta intransitable, a mi juicio, para todo tipo de vehículo, incluso  para los todoterrenos, y viable entiendo, solo para tanquetas y a pie. Está este desnivel en el camino que une Sant Pol de Mar con Canet de Mar, por la montaña, mientras el paisaje de fondo recorta la sierra y el mar. Durante la subida, que no ha sido peor que la bajada, casi simétrica por el otro flanco, no he dejado de pensar casi obsesivamente por las cuestas  de la vida. Si nacer ya es un acto heroico, cada subida es una batalla, o si se quiere un reto. No desfallecer ante las adversidades es casi tan importante como esos tónicos de la voluntad que prescribía Santiago Ramón y Cajal en ese delicioso libro que se llamó: Reglas y consejos sobre investigación científica: los tónicos de la voluntad. Cajal acierta cuando dice que nada es peor que una idea derrotista, o que una pasividad, pues si un hombre se lo propone puede a través de la voluntad crecer hasta lo enorme, lo maravilloso, lo pleno. Coincido con Cajal, en esto y en mucho más, del mismo modo o si se quiere, con la misma pasión que discrepo de aquellos que ven en las cuestas propias imposibles ajenos y transmiten sus limites a los jóvenes, sin darse cuenta que desde ese instante son responsables morales de tal cosa, cuyo remedio no es fácil cuando la inseguridad y el pesimismo se han instaurado en la configuración básica de la personalidad. Pues en todo esto he pensado subiendo esa pendiente que mis compañeros y yo bajo un sol de canícula hemos gozado más que sufrido, pues ha sido todo un reto, y un acierto transitar esta mañana el paisaje inclinado y desafiante de ese monte. Buscábamos Angélica, Angelica archangelica, que es una planta tan curativa, aromática y saludable que se la tiene por regalo de un ángel. De los ángeles hablaré otro día, pues los tengo en gran estima, y para mi bien, al mío propio de la guarda le sé siempre de servicio, me ha librado de algunas situaciones muy complicadas, y eso se agradece, claro, más cuando a mis años las cuestas ya subidas son más que las que intuyo subiré. Joan me ha propuesto hablar de Erwin Rommel,  pues naturalmente,  hoy cierta marcialidad se imponía por eso del apuro. Ya se sabe, de Santa Bárbara se acuerda uno cuando truena y de la milicia cuando se ve en apuros. Siendo la cuesta un apuro, y Rommel buen estratega, hablamos de él y de guerras, coincidimos en lo atroz de las mismas y en las difíciles decisiones que debe tomar un hombre en ellas envuelto. Quizá sea un contrasentido para muchos hablar de paz y de guerra a un tiempo, una contradicción flagrante vamos, pero a mi juicio, si vis pacem, para bellum o si se quiere en román paladino, dígase: si quieres paz prepárate para la guerra.

2 comentarios:

  1. En realidad tiene mucho valor los tónicos de D. Ramón y Cajal, necesarios para elevar nuestras autoestimas, como cierto es lo que comentas, David, que inclusive sin querer cuando hemos estado deprimido o con miradas tristes en el horizonte, hemos transmitido cierto pesimismo a los que estaban a nuestro lado, claro siempre amanece, terminamos por aprender que con tanto pesimismo a veces no conseguimos nada y nos volvemos más positivo, pero sin dejar de pensar, que la persona que esté bajo unas circunstacias adversas por mucho que quiera no puede levantarse tan fácilmente.


    Me sigue dejando la boca abierta, cuando leo ciertos blogs donde sus autores saben más ,que un profesional con muchos años de experiencia, vamos que en la vida todo es fácil de resolver, en un plis, plas...¡ por favor, un poquito más de cautela!.


    Interesante final: " Si quieres paz prepárate para la guerra", no tendremos derecho a elegir, supongo.


    Mejor disfrutar de los paisajes y las palabras bondadosas que puedan ofrecernos.


    Saludos Cordiales. Teresa.

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  2. Perdón, me olvidaba, para mí tiene mucha importancia los Ángeles, están más cerca de lo que pensamos, y si nos protegen, aunque quizás no todas las personas los puedan tener. Quizás algún día habría que mirar lo de la angeología...a ver que nos dice. Y con interés escucharé lo que David tiene que decirnos al respecto, sobre los ángeles.


    Saludos. Teresa.


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