jueves, 19 de junio de 2014

Las sendas



Sé que todo cambia, y también sé, por Heráclito, que todo se transforma, cae y renace. Santa Teresa de Ávila indica que la verdad no muda, y que siendo Dios la Verdad suprema, no cambia, es. Yo creo que esto de cambiar y seguir remite al ser, o sea, a la esencia y a la apariencia. Quizá no mude la esencia, pero puede que lo haga la apariencia, eso es lo accesorio, lo particular, lo conforme a la materia. Veamos: Anduvimos cuatro amigos en bicicleta por una senda que había sido vía de tren estrecho, para más señas, entre Amer y Olot, en la provincia de Gerona. Allá Joan, su hermano Pep mi primo Enric y yo, recorrimos ida y vuelta unos 30 kilómetros, y gran parte de ellos los transité pensando: ¿Hasta qué punto puede permancer la esencia de un camino, antaño de hierro y hoy de arena? ¿Era el tren el sustantivo, o por el contrario lo accesorio? Creí encontrar razones para sostener tesis muy encontradas, pero en casa, sosegado, me inclino a pensar con nostalgía en el tren, pero creo que el camino, el verdadero sustantivo está, no en el paisaje, ni en el tren que hubo -que también- sino en el caminante, que le da el sentido.
 Esto explica que cuando hacemos una fotografía casi  nunca nos sale lo que vimos al hacerla, eso ocurre por ser la cámara un punto de vista ajeno: nosotros vemos más allá, lo que  nuestra mirada ve, la cámara no siempre lo reproduce. El blanco y el negro, sobre el papel,  puede expresar más color que la cromolitografía más perfecta.
Somos ciegos,  muchas veces, a verdades como puños y quizá demasiado azores otras, sobretodo encontrando en lo ajeno la culpa; ya me dijeron en la Universidad que había quien decía -entre los psicólogos- que el todo es más que la suma de sus partes- y creo -siempre creí- que tenía razón. Sea como fuere, el entorno es delicioso, parte de una estación de tren para llegar a otras pasando por puentes y túneles, entre una vegetación frondosa y muy verde, como debe ser, fragante, espiritual.
Si fueron las ruedas del tren las que abrieron el paso, hoy lo testifican las de bicicleta, más ágiles pero menos poderosas. Los hombres que transitamos  la vía seguimos siendo los mismos, bueno, quizá no tengamos los mismos nombres, pero sentimos muy parecido, amamos muy parecido, y soñamos de forma muy parecida, o al menos eso creo yo, que veo a  Heráclito detrás de muchas preguntas, y a Santa Teresa detrás de muchas respuestas.

2 comentarios:

  1. Me tiene embelsada el entrañable artículo, los hombres somos los mismos, los Verdaderos Hombres, claro, pocos pero valiosos, los caminos son los mismos y las místicas miradas del entorno las mismas, el sentir no muda en los corazones auténticos.


    También no muda el sentir miedo por la AUTENTICIDAD Y LA VERDAD ILUSTRADA.


    " Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos", Saint Exupery.


    Precioso: " que veo a Heráclito detrás de muchas preguntas, y a Santa Teresa detrás de muchas respuestas", sigamos teniendo preguntas y respuestas para compartir.


    Deliciosos paseos y saberes los tuyos, David.


    Saludos Cordiales. Teresa.

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  2. Perdernos por las variopintas sendas es una gozada, la VERDAD no muda, efectivamente, así como las AUTÉNTICAS PERSONAS tampoco mudan, quizás se perfilarán más con el tiempo y mejor si son inteligentes. El tren, símbolo literario de los viajes, distintos viajes, los de nuestra personalidad con el paso del tiempo, los de la vida en definitiva y uno se pregunta, ahora estoy aquí...¿ mañana dónde estaré, qué camino escogeré y en qué tren?, el tren de Ana Karenina, el tren de sonata a Kreutzer de Tóstoi donde la historia empieza en un tren.


    Sonata a Kreutzer, obra magistral : " y por primera vez en mi vida olvidé, mi persona, mis derechos y mi orgullo, viendo en ella a un ser humano”. “y tuve deseos de apoyar la cara en la mano de mi mujer y decirle: PERDÓNAME.”

    PERDÓNAME ES LA GRAN PALABRA FINALIZADORA DE TAN MAGISTRAL OBRA.



    Las bicicletas, otro vehículo de atravesar paisajes y memorias, buscar respuestas y hacernos preguntas, una delicia.


    Gracias, David por tus aventuras por tantos senderos.


    https://www.youtube.com/watch?v=mYBA0d1k9Vw


    La MELODÍA es un hada que se ubica en el centro del corazón


    Saludos viajeros. Teresa.

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