sábado, 30 de marzo de 2013

Veritas

Calderón, Gracián, Manrique y hasta Campoamor, aseveraron contundentes que la realidad dependía del que viere: " En este mundo traidor, todo es verdad y es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira", afirma la expresión en el último, más breve Calderón expresa: "En la vida todo es verdad y todo es mentira", dícese desde entonces, casi convertida en refrán la cita, cuando quiere indicarse que el sujeto, por naturaleza, excluye lo absoluto.
Sin hablar de Filosofía, en cuyos referentes hallaríamos versiones permanentemente enfrentadas, desde el subjetivismo clásico al trascendental de Kant, contrapuesto al mismo, es curiosamente de la mano de las Ciencias, por donde más euforia ha tomado la duda.
El paradigma de la indeterminación, y el del relativismo,- este a mi juicio, torpemente entendido, y el primero ni por asombro inmaginado-, parece dar la razón al clásico.
Yo matizo, observando como cambian las cosas según la escala, y según el estímulo, a la luz del entendimiento propio, -que no sé si es el ajeno-, que, a voz de pronto, me inclinaría a considerar cierta tan escabrosa maraña, mas por los principios de la lógica clásica: de identidad, de exclusión del término medio, de no contradicción y de razón suficiente, dudo de la duda.
Debe de existir la Verdad. Pero no sé demostrarlo. Las apariencias engañan, pero la Verdad no. Lo deduzco.
Así hago mía la expresión de Santa Teresa, y de San Juan de la Cruz, en cita libre: "La Verdad no muda".

2 comentarios:

  1. La verdad existe, no existe dudas, lo difícil a veces es demostrarla, otras no porque los dedos del destino son muy inteligentes y señalan, aunque sea a largo plazo, porque existen miradas muy especiales y diferentes al común de los mortales, son observaciones singulares.


    Siempre es bueno dudar un poco hasta de nosotros mismos, porque la misma cosa la observaremos de diferente manera, según el curso del tiempo, por la madurez que vamos adquiriendo, por nuestras concesiones futuras, dejamos de exigirnos a nosotros mismos tanto y nos perdonamos más cosas, cuestión que cuando somos más jóvenes no hacemos, nos recriminamos más nuestros errores.


    En cuanto a las apariencias, es verdad que engañan, tendré que observarme, a ver si Teresa Cabarrush no es ella misma, nunca se sabe, un poco de bromas, a mí me gusta hablar conmigo misma en los comentarios a veces, debo reconocer que una vez me dijeron que yo no estaba muy bien de la cabeza por tal hecho, pero me encanta el teatro, es algo divertido, hablarse a uno mismo como si fuera otro personaje.



    Lo curioso que quien me lo dijo era una persona experta en teatros y espectáculos, curioso, y sí me llevé una sorpresa con ese autor, no era como parecía, por eso es verdad, que las imágenes engañan.


    La Verdad la deducimos, es muy acertado, nunca tenemos todos los datos, cada cual habla lo que le interesa o cómo lo ve, a las personas se les puede comer el coco por conveniencias y luego quizás no sean capaces de volver a la realidad de sus propios Yo, eso es peligroso.


    Me quedo, apreciado David con tu final: "Así hago mía la expresión de Santa Teresa, y de San Juan de la Cruz, en cita libre: "La Verdad no muda", efectivamente la VERDAD NO MUDA.

    http://www.youtube.com/watch?v=ON3s-tWnLeY


    Siempre preferimos saber la verdad...pero en otras ocasiones...mejor no saberla...no se sabe con lo que nos podríamos encontrar...Como siempre muy interesante el artículo.

    Saludos Afectuosos. Teresa.




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  2. Saludos afectuosos. Muchas gracias.

    Tuyo,

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